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OPINIÓN

22 de febrero de 2023

Las cooperativas son las unidades básicas de la producción y la justicia social

Como docente cooperativo me place compartir un breve extracto del artículo de la Dra. Ana Jaramillo, Rectora de la Universidad Nacional de Lanús (UNL).

Jaramillo es doctora en Sociología y licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y doctorada en igual disciplina por la Universidad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Obtuvo también la maestría en Sociología en Flacso (México), revalidada por la UBA. Autodefinida como “discípula de Rodolfo Puiggrós” (el escritor, historiador, periodista que en 1973 fue nombrado interventor de la Universidad de Buenos Aires por el presidente Héctor Cámpora). José Yorg, el cooperario.

¿QUE ES LA TERCERA POSICIÓN Y LA ECONOMÍA SOCIAL?

“Nosotros no estamos ni en la defensa de un capitalismo de explotación ni en la defensa de una explotación estatal”.

Nosotros tenemos una tercera posición, donde no queremos que el hombre sea explotado ni en nombre del capital ni en nombre del Estado. Juan Domingo Perón

Perón sostenía que la política social del gobierno debía lograr que “sea digno solamente el que trabaja e indigno solamente el que vive del trabajo ajeno”.

En reiteradas ocasiones y fundamentalmente en torno al problema agrario, Perón remarcaba la necesidad de la cooperativización y elogiaba los logros que el sistema cooperativo había alcanzado en la producción.

La necesidad de que los trabajadores sean dueños de su producción y del fruto de su esfuerzo y sacrificio, se transforma en una posibilidad concreta a través del sistema cooperativo, que puede producir, industrializar y comercializar.

Dicho objetivo estaba expresamente planteado en el Segundo Plan Quinquenal, a través del cual se determinaba que el Gobierno favorecería a las cooperativas en todos los casos.

Era una intención fundamental del gobierno justicialista, que buscaba el bienestar del pueblo y no el enriquecimiento del Estado, la autogestión de las cooperativas que deberían llegar a bastarse a sí mismas y estar absolutamente libre de tutelajes así como cubrir todo el país.

El humanismo de la doctrina justicialista, que tiene como eje al hombre y que tiende a lograr que éste sea dueño de su propio destino, sostiene que esto es imposible si no se posee la libertad económica y si los trabajadores no son dueños del fruto de su esfuerzo.

La doctrina cooperativa sintetiza en ese orden, la organización de la producción económica definida por el justicialismo entre sus postulados.

Para Perón, “las cooperativas son unidades básicas justicialistas para la organización nacional de la producción, la industria y el comercio”.

En la economía social de la doctrina peronista las cooperativas “son unidades de acción económica que realizan el acceso de los hombres que trabajan a la posesión total del instrumento y del fruto de su esfuerzo”.

La cooperativa busca eliminar el conflicto entre capital y trabajo, suprimir los intermediarios, poner al capital al servicio de los hombres para que los trabajadores puedan autogestionarse, ser dueños de sus decisiones y propender al bienestar de sus familias y de la comunidad.

La doctrina cooperativa, al igual que la doctrina justicialista, es profundamente humanista.

Tiende a elevar la producción, no a través del eficientismo económico, en la búsqueda de la maximización del beneficio del capital, sino a través de la humanización del trabajo y el capital y de las relaciones laborales a partir de la asociación libre de los productores.

BIENESTAR DE LA COMUNIDAD

Para ello, se debe elevar la productividad social, mejorar la educación y la capacitación de los trabajadores, propender al bienestar de la comunidad y conquistar la participación de los hombres en las decisiones, logrando a través de su independencia económica, la desalienación y la libertad.

La Constitución Nacional de 1949 sostiene que el capital debe tener una función social.

Dicha función implica que debe propender al bienestar del pueblo y no a su explotación.

El capital, fruto del trabajo humano, no debe utilizarse como medio de explotación para vivir del trabajo ajeno.

Por ello afirmaba Perón, que “en la solidaridad humana, la cooperativa representa la más trascendente y fundamental de todas las instituciones”.

La posibilidad de abarcar todo el ciclo económico planteada por Perón, cooperativizando la producción, tanto como la comercialización y el consumo coincide asimismo con los propios principios cooperativos de integración horizontal y vertical.

Para el justicialismo, los intermediarios políticos, sociales y económicos, deben desaparecer, pero desaparecerán cuando los mismos productores y consumidores a través de las cooperativas de producción y consumo se hagan cargo de la comercialización y distribución.

Para Perón, “es indudable que la cooperativa es una de las formas a la cual hemos dado nosotros preferencia en toda la organización de nuestro sistema local”.

“La cooperativa es para mí, una forma del gremialismo orientada en otra dirección y con otra finalidad, pero tan útil como todos los demás gremialismos”.

Después de la pandemia, todos los esfuerzos para generar trabajo son necesarios y urgentes para volver a tener la dignidad del trabajo.



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