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POLITICA

17 de septiembre de 2023

En la ONU, Alberto Fernández pedirá una reforma financiera internacional

"El Presidente va a reafirmar la necesidad de una nueva arquitectura financiera mundial, un multilateralismo más concreto y realista. Además de pedir el compromiso efectivo de las grandes potencias para el desarrollo de la agenda 2030", señaló a Télam una fuente diplomática.

El presidente Alberto Fernández arribó el sábado a la noche a Nueva York para desarrollar una agenda que tendrá al menos un encuentro con empresarios y dos actividades en las Naciones Unidas, espacio desde el que aportará su mirada respecto de la agenda 2030 y, en especial, donde denunciará el peso asfixiante de la deuda sobre los países de ingreso medio y el preocupante ascenso de las expresiones de extrema derecha en Argentina y el mundo.

En los últimos días, el jefe de Estado recorrió miles de kilómetros para participar del G20 celebrado en India y del G77+China que se desarrolló en Cuba, foros nutridos por líderes con posicionamiento ideológico y geopolítico diverso, en los que ha reiterado la necesidad de reformular los organismos de crédito internacional, con especial énfasis respecto del FMI.

"En la ONU, Fernández va a reafirmar los ejes que viene desarrollando: la necesidad de una nueva arquitectura financiera mundial, un multilateralismo más concreto y realista. Además de pedir el compromiso efectivo de las grandes potencias para el desarrollo de la agenda 2030", señaló a Télam una fuente diplomática.

Desde el inicio de su gestión, el Presidente denunció la problemática del sobreendeudamiento y, en los últimos meses, subió el tono de sus reclamos y consiguió que sean más los líderes que se sumen al reclamo. Buena parte de ese cambio en el discurso presidencial responde a la posición "inflexible" que mostró el staff del FMI durante la última negociación que llevó adelante el ministro de Economía, Sergio Massa.

El mandatario explicó que fue él quien pidió, hace un año y medio atrás, que se pusiera una cláusula que permitiera renegociar las metas del acuerdo con el Fondo si sucedían eventos ajenos al Gobierno que complicaran la situación financiera del país: aunque la intención era estar a salvo de un posible rebrote de la Covid-19, los estragos llegaron por el aumento de los precios de la energía a causa de la guerra en Ucrania y por la peor sequía que asoló al país en los últimos 100 años.
 

Aunque los números hablan casi por sí solos, desde la visión del Gobierno, el staff del FMI endureció su postura, pidiendo una devaluación del 100 por ciento del peso y recortes de gastos.



Desde La Habana, Fernández calificó ese posicionamiento del Fondo como reflejo de "lógicas ortodoxas" que llevan a la "concentración de los ingresos en unos pocos y una distribución de la pobreza en millones de seres humanos de este mundo".

El tema de la pobreza y de las dificultades para el desarrollo sostenible serán el motivo que este lunes anime el encuentro convocado por el secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Esa será la primera oportunidad del presidente argentino para insistir y reiterar algo que es compartido por cada vez más líderes: las metas 2030 son inalcanzables sin el compromiso de los países desarrollados y el cambio de mentalidad de los organismos de crédito de Bretton-Woods.

Otros países sobreendeudados como Egipto y Ecuador pagan los sobrecargos del FMI que Fernández viene denunciando desde hace ya varios años.

Por otra parte, el martes por la tarde se concretará la cuarta presentación del mandatario ante la Asamblea General de la ONU, aunque físicamente sólo la visitó el año pasado, teniendo en cuenta la virtualidad que en 2020 y en 2021 se había impuesto por la Covid.

En aquel pandémico 2020, el jefe de Estado había hablado a través de un mensaje grabado en el que había una sintonía casi perfecta con las palabras que, en ese mismo foro, había dicho el papa Francisco.

Un mes antes, el Gobierno nacional había cerrado un acuerdo con acreedores privados y negociaba con el FMI para llegar a un entendimiento respecto de la deuda tomada por la administración de Mauricio Macri en 2018.

Mientras que el Sumo Pontífice dijo que se necesitaba "renovar la arquitectura financiera internacional" para que "respondan al rápido aumento de la desigualdad entre los súper ricos y los permanentemente pobres", Fernández señaló que "ningún país puede pagar su deuda a costa de que su pueblo quede sin salud, educación, seguridad o capacidad de crecer".

Ya en 2021, Fernández hablaría de que "el endeudamiento externo tóxico e irresponsable con fines especulativos constituye otra ola de atraso y subdesarrollo".

Por aquellos días ese organismo multilateral hablaba de la sostenibilidad de la deuda y Fernández llamaba a "impulsar un acuerdo multilateral inclusivo, capaz de abordar de manera acabada las cuestiones referidas a la restructuración de las deudas soberanas".

El Presidente abriría allí un debate que reiteraría con posterioridad en la mayoría de los foros multilaterales: la política de sobrecargos a la deuda y los Derechos Especiales de Giro del FMI debían ser reconfigurados.

El acuerdo con ese organismo llegaría en el verano de 2022, pero las metas pactadas quedarían rápidamente desvirtuadas por el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, con su particular repercusión en la economía nacional por el alza de los precios de la energía.

En ese particular contexto, Fernández señaló el año pasado que "las naciones endeudadas padecen mucho más los efectos del sistema establecido" y sostuvo que "Argentina está entre ellas", por lo que reconoció "a todos los Estados" que apoyaron al país "en el complejo proceso de renegociación" de la deuda externa.

Sin embargo, aquel discurso, el primero presencial, tuvo como condimento el repudio al intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, un hecho por el que el jefe de Estado comenzaría a alertar sobre "pueblos enteros" que "sucumbieron detrás de los profetas del odio".

Casi en tono profético, habló de una "violencia fascista que se disfraza de republicanismo", un tópico que retoma habitualmente por estos días y que también puede llegar al estrado de la ONU este año.



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