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SOCIEDAD

26 de marzo de 2024

Pasó un año preso por una falsa de denuncia por abuso a su sobrina

A los 40 años, la vida de Reinaldo se rompió en mil pedazos en la mañana del 22 de febrero de 2023, cuando estando en su trabajo llegó personal policial de la comisaría 1 de Salvador Mazza, en Salta, y lo llevó detenido, acusado de violar a una menor de 14 años.

Aunque la Justicia lo sobreseyó justo un año después, luego de que la denunciante rompiera en llanto y confesara que todo era mentira, Reinaldo no cree que haya forma de reconstruirse desde lo emocional. "Los únicos que me creyeron fueron mi esposa y los doctores Gonzalo Maidana y Rambert Ríos", dijo este muchacho que trabajaba en una empresa de servicios y que en sus ratos libres cargaba bolsas para un comerciante en la frontera con Bolivia.


Tan elocuentes eran las evidencias a su favor que ambos letrados decidieron atenderlo sin cobrarle honorarios, "porque es un hombre humilde que tiene que renacer de ese infierno, que nunca antes había estado preso ni por una discusión en la calle; pero también porque como abogados somos auxiliares de la verdadera justicia, no de esa que prejuzga motivada por cuestiones ideológicas y que condena a los inocentes por el solo hecho de ser hombres", explicó Ríos.

Reinaldo Pérez recuerda cada detalle del día anterior en que fue detenido y alojado por un año en la comisaría de Salvador Mazza "donde fui muchas veces golpeado incluso por los otros detenidos. No guardo odio hacia nadie, ni siquiera a mi cuñada ni a su hija, que después de lo que hicieron se fueron a Bolivia. La nena mintió, es verdad, pero su mamá fue a la comisaría y vino al juzgado, como lo dijo en el juicio, cuando su hija le confesó la verdad. Pero la amenazaron con meterlas presas a las dos y jamás quisieron tomarles una nueva declaración", explicó.

Esa mañana del 22 de febrero del año pasado Reinaldo estaba en su trabajo cuando la policía lo fue a buscar. "Cuando estaba en la comisaría me dijeron el motivo de la detención y, como siempre lo dije en mis declaraciones, el día antes mi sobrina estaba en mi casa con mis tres hijos pequeños y yo salí con mi señora porque justo se terminaba carnaval. Cuando volvimos los 4 chicos estaban durmiendo y nosotros nos fuimos también a dormir, por eso mi esposa jamás dudó de mi inocencia".

A los 4 meses de estar detenido "la Justicia ordenó la cámara Gesell, pero ni la chica ni su madre se presentaron; la tercera vez la fueron a traer con su madre, por la fuerza, y no quiso entrar, se tiró al piso y se puso a llorar. Pero ni aún así, alguien puso en duda que yo era un violador de niños. Mi familia contrató a dos abogados de Salvador Mazza que no hicieron nada, y gracias a Dios me enteré del estudio de los doctores Maidana y Ríos. Ellos me sacaron de ese infierno", expresó Reinaldo.
 

En la audiencia, Graciela Soria, la ciudadana boliviana denunciante y madre de la menor, dijo que su hija a los pocos meses del hecho se fugó con el novio y que cuando logró rescatarla la chica le contó que el 21 de febrero del año pasado había tenido relaciones íntimas con el muchacho y que decidió culparlo al tío por sí ella se enteraba. 

 

La mujer lloró, dijo estar arrepentida, "pero aún así la fiscal de violencia de género, Lorena Martínez, le pedía al tribunal que me condenaran con el argumento que la denunciante no decía con firmeza que yo no era, decía que su hija había tenido relaciones con su novio y que la chica le confesó a su madre que había mentido. Yo no podía creer que a cualquier precio la fiscal quisiera que yo fuera culpable. Mi cuñada también explicó que no insistía con decir la verdad porque la amenazaban de meterlas presas, algo que yo le creo, a pesar del daño que nos hizo a mi familia y a mí", contó Reinaldo.


"Ahora que se sabe que soy inocente, ojalá pueda conseguir trabajo porque mis niños, a quienes no los pude ver durante un año, me necesitan", expresó. 



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