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MUNDO

20 de junio de 2023

Crisis humanitaria: ya hay más de 110 millones de refugiados a nivel mundial y piden apoyo urgente

El mundo atraviesa una catástrofe humanitaria sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. En el último año, más de 19 millones de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares por el recrudecimiento de los conflictos.

Ámbito dialogó con Alfredo Botti, Director Ejecutivo de Fundación ACNUR Argentina a propósito de la crisis, el rol que juega Argentina para asistir a los desplazados y cómo puede colaborar la sociedad.

 

El mundo atraviesa una catástrofe humanitaria sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 110 millones de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares por el recrudecimiento de los conflictos bélicos, sociales y económicos. Cerca del 40% son niñas y niños. Organismos multilaterales piden asistencia a la sociedad civil. Cómo colaborar.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) divulgó este mes el informe Tendencias Globales de Desplazamiento Forzado 2022 en el que revelan un dato alarmante: la cifra de personas desplazadas por la fuerza creció 21% en el último año y alcanzó un récord histórico.

Tan solo el año pasado 19 millones de personas debieron dejar atrás sus pertenencias y huir hacia un nuevo destino para proteger su vida, en el que fue el mayor aumento observado de un año a otro desde la posguerra. Para tomar dimensión, el desplazamiento forzado fue seis veces superior a la población de Uruguay, tres veces a la de Paraguay o igual al tamaño poblacional de Chile.

La invasión de Rusia a Ucrania fue la principal causa del agravamiento de la crisis. Entre febrero y diciembre del 2022, unas 5,7 millones de personas huyeron del país logrando así en menos de un año lo que al conflicto sirio le tomó cuatro. Una medalla que ninguno de los culpables de la devastación se quiere colgar.

Con motivo del informe y debido a que el 20 de junio es el Día Mundial del RefugiadoÁmbito dialogó con Alfredo Botti, Director Ejecutivo de Fundación ACNUR Argentina a propósito de la catástrofe humanitaria que atraviesa el mundo.

“Hoy son más de 110 millones las personas refugiadas y desplazadas en el mundo, estamos atravesando la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial”, afirmó Botti a este medio. Detrás de esa cifra, agrega, hay “más de 110 millones de historias de vida”.

Las principales causas

Si bien el agravamiento de la crisis entre 2021 y 2022 se explica por la guerra en Ucrania, el conflicto en Siria entre el gobierno de Bashar Al Assad -apoyado por Rusia- y grupos armados -con vínculos con EEUU- es aún hoy el que explica el mayor número de desplazados a nivel global: 6,5 millones de personas desde 2011.

El regreso del Talibán al poder en Afganistán durante septiembre del 2021, luego de la salida de Estados Unidos de dicho país tras 20 años, fue el tercer foco principal de desplazados a nivel global. Más de 5,7 millones de personas dejaron el enclave asiático por miedo a ser perseguidos y asesinados por los extremistas.

Los conflictos en Siria, Ucrania y Afganistán explican el 52% de los desplazados del mundo, señala el informe de ACNUR, donde también observan con preocupación los conflictos armados en la República Democrática del Congo, la crisis económica y social que atraviesa Venezuela, los crímenes de guerra contra la minoría musulmana Rohingya en Myanmar y la sequía en el Cuerno de África (Somalia).

A la extrema situación actual hay que añadirle el enfrentamiento armado en Sudán entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido que estalló en abril de este año. “Durante el último mes y medio, más de un millón de personas debieron escapar de sus hogares”, explicó Botti, y otras 3,5 millones se convirtieron en desplazados internos.

Personas refugiadas sudanesas que huyeron de la cercana ciudad de Tindelti están estableciendo refugios improvisados en el sitio de Koufroun en la región chadiana de Ouaddaï, que limita con Darfur, Sudán. 

Personas refugiadas sudanesas que huyeron de la cercana ciudad de Tindelti están estableciendo refugios improvisados en el sitio de Koufroun en la región chadiana de Ouaddaï, que limita con Darfur, Sudán.

Créditos ACNUR - Colin Delfosse.

El relevamiento global expone la limitada asistencia que brindan las principales potencias y los países más desarrollados ya que el 76% de los desplazados reciben apoyo de parte de países de ingreso medio o bajo. Y los países con menos ingresos otorgaron asilo al 20% del total. En su gran mayoría (70%) son países vecinos de los conflictos.

Turquía encabeza el ranking al recibir cerca de 3,6 millones de personas refugiadas, mientras que la República Islámica de Irán hizo lo propio con 3,4 millones de adultos y niños desplazados. Ambos se encuentran próximos a la guerra en Siria y al conflicto afgano. Colombia, por su cercanía con la crisis venezolana, recibió a 2,5 millones de personas. Alemania y Pakistán cierran la lista con 2,1 y 1,7 millones respectivamente.

Si se tiene en cuenta el tamaño de la población de asilo Aruba fue la nación con mayor hospitalidad hacia refugiados ya que 1 de cada 6 habitantes de la isla proviene de un país en conflicto, una proporción similar a la de Líbano (1 de cada 7).

En Argentina, la agencia coordina la asistencia para miles de refugiados y desplazados que provienen desde distintos puntos del planeta. “A 2022, la población de interés de ACNUR en Argentina era de 230.462 personas, compuesta por personas refugiadas, solicitantes de asilo, de condición de apátrida y personas de interés o que necesitan protección internacional”, destacó Botti.

En cuanto a personas desplazadas, durante el año pasado la Fundación y sus agencias socias dieron asistencia a 13.106 personas, entre las que también se incluyen apátridas y personas de la comunidad de acogida en el país. “Las principales nacionalidades de donde provienen personas refugiadas en Argentina son Colombia, Perú y Siria. En cuanto a solicitantes de asilo, la mayoría son originarias de Venezuela, Senegal y Cuba”, detalló el director de ACNUR Argentina.

Un trabajo indispensable

La agencia de Naciones Unidas trabaja como articulador con diversos actores especializados como gobiernos, ONGs, organismos internacionales, organizaciones privadas para asistir a cada una de las personas y familias que arriban al país. Por un lado, ofrecen asistencia humanitaria para garantizarle el acceso a los derechos más básicos, pero además “dependiendo de las necesidades de cada caso también se brinda asesoramiento legal, se trabaja en los programas de reasentamiento, se facilita apoyo psicológico y se otorgan herramientas para la inserción laboral”, añadió.

Esto último va de la mano con el objetivo de la agencia de lograr que los desplazados no se vean impedidos de continuar con su vida, pese a las dificultades que afrontan al abandonar sus países de origen. “Procuramos que logren autonomía, crecimiento económico, cultural y desarrollo profesional para los integrantes de su familia” y que además “puedan integrarse positivamente creando un aporte a la comunidad local”.

El trabajo no es sencillo y requiere de comprender los múltiples factores que afectan a cada persona y familia. “Principalmente debemos comprender la realidad desgarradora que implica tener que huir y rehacer su vida en un lugar en donde muchas veces ni siquiera se habla el mismo idioma”, explicó Botti.

Además, remarcó que en muchos casos, durante la huida, enfrentan numerosos peligros. “No debemos perder de vista las consecuencias del desarraigo y tenemos que trabajar todos como sociedad para favorecer la integración satisfactoria de estas personas en las comunidades donde rearman sus vidas. Una enorme cantidad de personas que llegan a este país como otras huyendo de la violencia, las guerras o la violación sistemática a los derechos humanos deben ser acompañadas porque enfrentan una realidad inequívoca de profundo desamparo”, apuntó.

“Un dato para destacar es que el 59% de las personas refugiadas y solicitantes de asilo en nuestro país son mujeres”, puntualizó Botti. Y a nivel global, uno de cada cuatro personas desplazadas son niños o niñas, pese a que los menores representan el 30% del total de la población mundial.

https://youtu.be/5PE1l-usDJg

 

Apoyo

De acuerdo al análisis de cada caso realizado por ACNUR, la situación global irá en continuo crecimiento por lo que su director para la Argentina considera "fundamental" el apoyo de los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y demás instituciones para facilitar la integración de las personas, para que a futuro puedan contribuir al país de asilo. “Desafortunadamente, la tendencia indica que estas cifras continuarán creciendo como lo vienen haciendo, por eso es imprescindible que la sociedad tome conciencia y se comprometa”, enfatizó el director de la Fundación ACNUR de Argentina.

A lo largo de su historia, Argentina demostró una y otra vez su predisposición a recibir con los brazos abiertos a las oleadas migratorias, principalmente aquellas que tuvieron lugar a principios del siglo pasado, cuando la Primera y la Segunda Guerra Mundial golpearon a la sociedad europea.

Esa cualidad innata de gran parte de los argentinos y argentinas se ratifica continuamente, año tras año. “Argentina es un país que demuestra históricamente su apertura”, señaló Botti y pone de ejemplo la iniciativa “100 Millones de Razones para Actuar” que la fundación lleva adelante y que ya cuenta más de medio millón de personas en el país.

“Hoy somos casi 600 mil Poncho Azules, es decir de argentinos y argentinas que expresamos nuestro apoyo a todas las personas que tuvieron que huir de sus hogares para salvar sus vidas. Estamos cada día más cerca del millón por eso invitamos a que se sumen, porque no da lo mismo actuar que quedarse de brazos cruzados”, afirmó e invita a sumar su apoyo a través de la web PonchosAzules.org o FundacionACNUR.org.

Desde la organización señalan que a partir de la elección del poncho como símbolo de la iniciativa buscan transmitir “el sentimiento de orgullo nacional de una ciudadanía hospitalaria”. Ser un Poncho Azul “es ser una persona sensible, representante de la solidaridad y la empatía por quienes se han visto forzados a huir para salvar sus vidas, y la de su familia”, resumió Botti.

Si bien la comunidad argentina es abierta y hospitalaria, en el último tiempo se han visto resurgir en el mundo a las expresiones intolerantes y racistas respecto a los refugiados, principalmente en países de Europa. Por esa razón, Botti pidió no bajar la guardia.

“No debemos perder de vista que en el mundo existen indudablemente expresiones de rechazo y cuestionamiento, por lo que debemos reafirmar el compromiso de la totalidad de la sociedad de continuar trabajando para tener sociedades más abiertas, más justas y mejor informadas, apoyados en los valores del derecho internacional humanitario del que todos, además, nos beneficiamos”, concluyó.

Personas refugiadas sudanesas que huyeron de la cercana ciudad de Tindelti están estableciendo refugios improvisados en el sitio de Koufroun en la región chadiana de Ouaddaï, que limita con Darfur, Sudán. 

 

Personas refugiadas sudanesas que huyeron de la cercana ciudad de Tindelti están estableciendo refugios improvisados en el sitio de Koufroun en la región chadiana de Ouaddaï, que limita con Darfur, Sudán. (ambito)

 



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