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SOCIEDAD

30 de enero de 2024

Muchas personas caen en una desesperante adicción a sus celulares

La nomofobia, también conocida como la fobia a no tener celular, es un miedo irracional o ansiedad extrema que surge cuando una persona no puede utilizar su teléfono celular o está incomunicada a internet durante un tiempo determinado.

Aunque todavía no se ha considerado como una patología, este neologismo ha surgido de la frase en inglés “no mobile phone phobia”.

 

Algunos de los síntomas de la nomofobia incluyen palpitaciones, sensación de ahogo, angustia, desesperación, alteración del sueño, revisar el teléfono constantemente, tener malas relaciones interpersonales y falta de atención a lo que sucede a su alrededor.    A diferencia de la dependencia al teléfono, este es un miedo mucho más extremo.

 

Las causas de esta sensación pueden ser diversas, como no poder recibir notificaciones de aplicaciones, no tener batería o datos, entre otras.    Este trastorno acaba afectando la vida cotidiana de las personas, generando daños en la autoestima, afectando la personalidad, generando ansiedad y estrés, y empeorando el rendimiento académico o laboral.

 

Las personas que tienen más probabilidades de desarrollar nomofobia son aquellas que ya tienen algún comportamiento obsesivo compulsivo, o aquellos que dedican muchas horas al uso del teléfono.    También son más susceptibles los adolescentes y aquellos que tienen malos hábitos de alimentación y sueño.   Nomofobia: cómo identificar a quienes la sufren

 

Una de las principales manifestaciones de la nomofobia es la obsesión por el móvil.    Las personas afectadas sienten una necesidad constante de revisar sus dispositivos, incluso en situaciones inapropiadas o inconvenientes.    Esta dependencia excesiva puede generar sentimientos de angustia, ansiedad o malestar emocional cuando no tienen acceso a su teléfono.

 

El deseo de estar siempre conectados también es una característica común en las personas con nomofobia.    Esto puede dificultar la desconexión, incluso en momentos importantes como conversaciones cara a cara, comidas familiares o actividades sociales.


El uso excesivo del teléfono móvil y la dificultad para desconectarse pueden afectar negativamente otras áreas de la vida de la persona. El rendimiento académico, las relaciones interpersonales, el trabajo o las responsabilidades cotidianas pueden verse perjudicados debido a esta obsesión.

Aunque la nomofobia no está reconocida oficialmente como un trastorno en los manuales de diagnóstico, como el DSM-5, es importante entender que puede tener un impacto significativo en la vida de quienes la padecen.



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