Sobre el final del evento, el astro argentino le obsequió al mangante republicano una pelota firmada por todos los futbolistas del conjunto campeón de la MLS.
La recepción se produjo en uno de los momentos más críticos del mandato de Trump, coincidiendo con la escalada bélica en Medio Oriente que involucra a Estados Unidos e Israel frente a posiciones iraníes. La imagen de paz y camaradería proyectada en el salón presidencial contrastó fuertemente con la tensión que se vive en las fronteras y los centros de mando, subrayando el rol del deporte como un «puente» diplomático incluso en los periodos más oscuros.
Luego del evento, el plantel de Florida partió hacia Baltimore, donde este sábado enfrentarán al DC United en el M&T Bank Stadium. Para Messi y compañía, la visita no solo representó el cierre formal de un ciclo exitoso, sino también un fugaz contacto con el centro del poder mundial en un inicio de 2026 que mantiene en vilo a toda la comunidad internacional.