En una dramática definición por penales australianos y gracias a una actuación inolvidable de Cristina Cosentino, el equipo argentino logró su tercer título del mundo tras Perth 2002 y Rosario 2010. En el tiempo reglamentario empataron 1-1 con gol de Majo Granatto.

Las Leonas le ganaron a Países Bajos por penales australianos y se consagraron campeonas de la Copa del Mundo de la FIH 2026. Es la segunda final consecutiva y su tercer título de la historia. Salud al mejor seleccionado femenino del país.
Se trataba de un clásico: juego y por historia. Por la revancha de 2002 y de los Juegos Olímpicos que todavía son una espina para las argentinas. Todo eso se jugaban, y lo sabían. Sobre todo, con el condimento de jugar a domicilio en el primer Mundial de doble sede y en simultáneo con el torneo masculino.
Sobre el comienzo del partido y sin demasiadas aproximaciones claras por lado, Las Leonas mostraron una buena cara defensiva. Cristina Cosentino, arquera del equipo argentino, logró un buen cierre en el final del primer cuarto para evitar el gol de las Naranjas.
El conjunto de Ferrara mejoró en la segunda parte, pero la tarjeta verde a Majo Granatto a poco más de 3 minutos del final del segundo cuarto las obligó a ajustar tuercas para bancar los dos minutos fuera. Sin sobresaltos, finalmente entró Lara Casas en su lugar.
Sobre el final del segundo cuarto, una falta de Valentina Raposo en el área derivó en el córner corto que Yibbi Hansen no perdonó. Pese a la buena actuación de la defensa argentina, la efectividad europea se pagó caro y a segundos del final de la primera mitad, su goleadora cambió el tiro por gol.
Para la segunda mitad, Las Leonas comenzaron a apretar el acelerador: tuvieron dos córners cortos, pero no pudieron convertir y desperdiciaron dos chances clarísimas para ponerse a tiro en un partido parejísimo. Argentina siguió generando y logró dos nuevos córners cortos, pero otra vez las imprecisiones le dijeron que no.
A pesar de las imprecisiones para ambos equipos, Las Leonas siguieron empujando y llegaron al séptimo córner corto a puro corazón. Luego de un buen envío de Julieta Jankunas, la capitana Majo Granatto la mandó a guardar y puso el gol argentino a minutos del final. Tras segundos de tensión, finalmente el partido terminó empatado para definirse en los penales australianos.
El primer envío de Países Bajos terminó errado, Vicky Granatto definió su gol, Anders erró tras una excelente actuación de la China Cosentino y Brisa Brugeser metió un golazo. Acción seguida Finn convirtió ante la arquera argentina, a Zoe Díaz le anularon su gol por videoref, y tras un nuevo yerro de Países Bajos, Sofía Cairo convirtió el penal definitivo para consagrar a las argentinas.
El delirio colectivo tras la conversión de Sofía dejó al descubierto lágrimas, alegría y sueños cumplidos. Entre los premios del Mundial, la FIH reconoció Zoe Díaz a la de la mejor jugadora joven. Alzar la copa fue solo el premio y la coronación a un partido lleno de corazón.
Después de las Lucha Aymar, Vanina Onetto, Sofía Maccari, Belén Succi y todas las generaciones de Leonas que marcaron a las niñas y jóvenes de nuestro país, el seleccionado argentino volvió a demostrar el por qué de su vigencia.
Hoy son las Toccalino, las Gorzelany, las Granatto, las Jankunas, las Alonso y Trinchinetti que se cobran una revancha histórica y acompañan a las debutantes y Leoncitas que dejan claro solamente una cosa: hay presente y hay futuro porque el legado sigue intacto.
Las Leonas campeonas del mundo: el camino a la final
El conjunto dirigido por Fernando Ferrara debutó con empate 1-1 ante Estados Unidos, derrotó 3-2 a Alemania y cerró con un 2-0 ante Escocia. Ya con el pase en su poder a la segunda fase, vapuleó 3-0 a España y dos días después empató sin goles ante Bélgica.
Pensando en la lucha por el título, el equipo albiceleste selló su boleto a la definición tras superar 1-0 a Australia en las semifinales gracias a un tanto convertido por Julieta Jankunas, uno de los motores de este equipo.
Con este triunfo, el seleccionado argentino alcanzó una nueva final y alzó el trofeo máximo luego de 16 años, tras las coronaciones obtenidas en Perth 2002 y Rosario 2010.
