“No existe mayor alegría para los niños que jugar con su maestro”
En el patio de la Escuela Nº 532 “Dr. René Favaloro”, la educación también sucede jugando. Allí, los alumnos del 5° grado comparten partidos de fútbol con su maestro, José Yorg, en una experiencia que recupera una vieja y valiosa práctica pedagógica: aprender también desde el juego, la alegría y el respeto a las normas.

La escena puede parecer sencilla, pero encierra un profundo significado educativo. Cuando el maestro se incorpora al juego, se rompe momentáneamente la distancia jerárquica y se construye un vínculo basado en la confianza, la cercanía y el respeto.
Y una verdad incontrastable: “Todos sabemos que No existe mayor alegría para los niños que jugar con su maestro, alguna vez gozamos de esa experiencia en nuestra niñez”.
“El patio de la escuela también educa” expresa una concepción que Yorg denomina Pedagogía de la Alegría: una perspectiva que entiende que el juego compartido enseña cooperación, solidaridad, respeto por las reglas, compañerismo y convivencia.
Compartir y despertar el nexo compañerismo.
En esos minutos de recreo, la pelota se convierte en una herramienta pedagógica. El maestro enseña y aprende; los niños juegan, participan y construyen vínculos. “Las reglas se comprenden en la práctica, el respeto se experimenta y la autoridad se sostiene, fundamentalmente, desde el ejemplo”.
“Porque educar no consiste solamente en transmitir conocimientos dentro del aula. También es acompañar, jugar, compartir y construir humanidad y desde ese punto se comparte alegría y se despierta el nexo profundo de la conciencia del compañerismo”.
“Y quizás allí, en la sencillez de un maestro corriendo detrás de una pelota junto a sus alumnos, esté una de las expresiones más auténticas de la escuela que queremos: una escuela donde aprender también sea motivo de alegría”, cerró José Yorg.
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