La concejal justicialista Ing. Malena Gamarra respaldó a la secretaria de Acción Social, Paula Cattáneo, luego de que el concejal Marcelo Sosa cuestionara el destino de las partidas del área durante el tratamiento de la reestructuración presupuestaria en la última sesión del Concejo Deliberante.

Sosa habló de «los caprichos del área de acción social de la directora» y contrastó ese gasto con su propia actividad territorial, que según explicó a la prensa realiza «gratis» y con «aportes de empresarios amigos».
Gamarra empezó por el dato que, dijo, define toda la discusión: «Objetó, opinó, calificó, y después levantó la mano y votó a favor. Si le parecía un despilfarro, tenía la obligación de votar en contra y fundamentar. Votó a favor. Entonces no estaba discutiendo el presupuesto: estaba haciendo campaña».
Gamarra repasó todas las gestiones que lleva adelante un pilar fundamental de la municipalidad que se ocupa de los que viven en la ciudad, desde sus distintas dependencias, tales como La Escuela Municipal de Artes y Oficios cumplió diez años en julio. Arrancó con seis cursos y este año dictó veintiséis en diez sedes barriales. En el acto por el aniversario se entregaron 512 certificados de la primera cohorte de 2026, y en la década pasaron por sus aulas más de siete mil formoseños.
«Siete mil personas que aprendieron peluquería, refrigeración, panadería, electricidad, mecánica de motos, barbería. Gente que hoy tiene su taller, su emprendimiento, su servicio en el barrio. Eso es lo que llamó capricho», señaló.
La Dirección de Discapacidad sostiene desde hace más de ocho años los talleres Superarte y tramita la SUBE inclusiva, el libre estacionamiento y la exención de tasas. «Para muchas familias esos trámites son la diferencia entre poder moverse por la ciudad o quedarse encerradas en la casa».
El Centro Municipal de Atención Animal y la Dirección de Zoonosis acumulan alrededor de doscientas mil atenciones veterinarias, con el castramóvil recorriendo los barrios. El equipo de abordaje territorial camina la ciudad todos los días con psicólogas, nutricionistas y testeos de salud. Las huertas del programa Sembrando Futuro producen alimento y enseñan a producirlo. La Feria Emprendedora va por su novena edición, con más de quinientos expositores, y derivó en la Cámara de Emprendedores Formoseños, que tiene personería jurídica propia desde 2024.
«Y a los feriantes no se les da un puesto y listo», agregó Gamarra. «Se los capacita, se los acompaña, se les enseña a darle valor a lo que producen. Eso es trabajo, no antojo».
La pregunta que dejó abierta
El tramo más duro de la respuesta llegó cuando la concejal tomó la explicación que el propio Sosa dio a la prensa sobre cómo financia su actividad.
«Él dice que lo suyo es gratis y que lo hace con aportes de empresarios amigos. Bueno: eso no es gratis. Alguien lo paga. La diferencia es que el presupuesto municipal se discute en este Concejo, se vota, se ejecuta con normas y se puede auditar. Los aportes de los amigos no se discuten en ningún lado, no los vota nadie y no los controla nadie. Nadie sabe quiénes son, cuánto pusieron ni qué esperan a cambio».
Y de ahí pasó a la consecuencia. «Si aspira a ser intendente, la pregunta se cae de madura: ¿va a gobernar así? ¿Va a manejar la ciudad con aportes de empresarios amigos en vez de con el presupuesto público? Porque el que gobierna con plata de amigos, después gobierna para los amigos. No hay manera de que eso termine de otro modo».
Para Gamarra, ahí está la distancia entre las dos maneras de entender la función. «Una entrega algo y se va. La otra enseña algo y se queda. La primera necesita que la persona vuelva a necesitar, todos los meses, para que la foto se repita. La segunda trabaja para que no tenga que volver. Cuando alguien aprende un oficio ya no depende de nadie: ni del municipio, ni de un concejal. Quizás el problema no sea el gasto. Quizás el problema sea que la gente aprenda a no necesitar».
«No es un adjetivo cualquiera»
La concejal dedicó un párrafo a la palabra, en primera persona.
«Lo digo como mujer, como profesional y como concejal. Capricho no se le aplica a cualquiera. A un funcionario varón que administra un presupuesto se le discute la eficiencia, la prioridad, el criterio. Se le dice que gastó mal o que se equivocó. A una funcionaria mujer se le dice que se encaprichó. Y no es lo mismo: eso no le discute la decisión, le discute el derecho a tomarla. Cualquier mujer que haya ocupado un cargo sabe de qué hablo. Y sabe también que ese adjetivo aparece justo cuando a una le empieza a ir bien».
Diez años que se pueden ir a mirar
Gamarra ubicó el origen del área en una decisión de gestión. «Esto no salió de la nada ni de una ocurrencia. Salió de una definición del intendente Jorge Jofré, que hace diez años dijo que este municipio iba a hacer algo más que barrer las calles y cambiar los focos, porque en las cuarenta mil hectáreas del ejido urbano vive gente de carne y hueso. Paula Cattáneo lleva esa decisión adelante todos los días, y los resultados están a la vista de cualquiera que quiera ir a mirarlos».
«Si el concejal quiere discutir el presupuesto, que lo discuta con números y en la comisión que corresponde, que para eso está», enfatizó.
«Pero que lo discuta antes de votarlo, no después. Porque del otro lado de la palabra capricho hay siete mil personas que fueron, se anotaron, cursaron y terminaron. Ninguna se encaprichó», cerró Gamarra.