¿Es hora de una perestroika democrática?

“Estos fracasos de la democracia engendran en los ciudadanos sentimientos que se conocen como resentimiento (que Friedrich Nietzsche definía como un sentimiento de hostilidad envidiosa hacia lo que se percibe como fuente de las propias frustraciones)”. J. Keane.

“La construcción de una democracia participativa se constituye en una bandera emancipatoria del pueblo”. J. Yorg.

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La democracia representativa, tal como actualmente la conocemos y sobre todo la padecemos, se ha ganado sobradamente el mote de “meramente formal”, por múltiples razones, por tanto, a nuestro juicio, debe ser superada y en virtud a ello, postulamos la construcción de una democracia participativa y en consecuencia, proclamamos que la construcción de una democracia participativa se constituye en una bandera emancipatoria del pueblo.

También adelantamos nuestra convicción profunda de que el cooperativismo político está en perfecta condición de dar-con su mayor esfuerzo y talento-el aporte esencial tendiente a construir una nueva democracia.

 El profesor de política en las universidades de Sídney y el Centro Científico para la Investigación Social de Berlín John Keane recuerda que “la síntesis de la democracia y la representación debieron haber servido a la causa de la democracia mediante la mejora de su eficacia y legitimidad”.

Y agrega “En cambio, contemporáneamente se observan distorsiones cada vez mayores dado que los representantes suplantan al gobierno democrático, mientras las instituciones básicas de la democracia (elecciones, partidos, parlamentos) se hallan en crisis de legitimidad”.

Perestroika

Encontré en internet el artículo denominado “Una ´perestroika´ del capitalismo” (https://www.diariocordoba.com/opinion/2009/02/02/perestroika-capitalismo-38172524.html)

“A finales de los 80, de la mano de Mijail Gorbachov, apareció la palabra perestroika como una filosofía de cambios para resolver los males de la economía de la URSS, que había entrado en una depresión sin esperanza”.

“Perestroika, en su traducción literal, significa reestructuración. Había que reestructurar toda la economía del país. Los ideólogos del Kremlin que asesoraban a Gorbachov y, por supuesto, el mismo Gorbachov estaban decididos a acometer esas reestructuraciones para preservar el sistema socialista”.

Tal reestructuración de mejora y profundización del socialismo NO se realizó, se optó por el camino del retroceso civilizatorio histórico: Regreso sin gloria al capitalismo.

Hablando de capitalismo, leemos en el citado artículo que “Cuando salió elegido Obama y el sistema financiero norteamericano y mundial se resquebrajaba por sus más brillantes costuras bancarias, dando origen a una de las mayores crisis del sistema capitalista que se recuerdan, Mijail Gorbachov manifestó que el futuro presidente tenía que hacer una perestroika, una reestructuración de todo el sistema capitalista”.

Y en verdad, los consejeros de Estados más desarrollados reunidos en Davos hablan insistentemente del Gran Reinicio (Great Reset) que es una iniciativa del Foro Económico Mundial (FEM), también conocido como Foro de Davos, que propone reformar el capitalismo para construir un mundo más equitativo y próspero.

Tampoco aquí, en los hechos, constatamos que los líderes mundiales les interese realmente la mejoría y bienestar económico del pueblo, todo lo contrario: Ajuste y más ajuste al pueblo.

La URSS implosionó por NO haber hecho los cambios benéficos de perfeccionamiento social, ahora, pareciera surgir el interrogante sobre los responsables de la marcha del capitalismo, en su última etapa financiera en su decisión política ¿Ocurrirá la misma implosión sistémica?

Hacia una democracia participativa.

Entonces, a tenor de lo antedicho: ¿Es hora de una perestroika democrática? La reforma política fundamental de las sociedades se evidencia racionalmente como el proceso hacia la construcción de una democracia participativa.

Es en este marco, donde surge la importancia que, según nuestro criterio, le atribuimos a la democracia participativa cooperativa cual es fundamental por ser relevante, por cuanto constituye un ejemplo-más allá de sus deficiencias- el rumbo hacia dónde avanzar porque nos muestra un método democrático superador, es decir, que no solamente es deseable, sino que es posible avanzar hacia la construcción de una democracia política participativa en bien de la Argentina.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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