Juanfer fue el que más pateó. Y uno de esos remates dio en el palo. El colombiano también fue de lo más activo en la primera parte. Jugó e hizo jugar. Pero no tuvo buen acompañamiento ya que a Nacho le costó y los delanteros no entraron en sintonía, sobre todo Sebastián Driussi, quien se lesionó otra vez y fue reemplazado en el primer tiempo por Facundo Colidio.
Salas se tiró a la izquierda y recibió en ese sector lanzamientos desde la mitad de la cancha para ganar a la espalda de Osella. Las veces que pudo hacerlo no terminó bien la jugada o los centros no encontraron piernas riverplatenses en el área.
Independiente Rivadavia sintió el cansancio y quedó a merced de River pero resistió hasta irse al descanso. Ya sobre el final de la primera parte, se largó una lluvia torrencial que llenó de charcos el campo de juego del Kempes y el segundo tiempo comenzó más de media hora después de lo estipulado. Y para que el partido pudiera seguir sacaron aspiradoras y secadores para sacar agua.
Pero el complemento fue otro partido. El agua condicionó el desarrollo. Había zonas en las que no se podía transitar. Y la pelota se frenaba.
A esa altura ya era jugar como se podía. No les quedó otra a los dos equipos que tirar la pelota hacia adelante y no arriesgar. En ese contexto, el estado del campo favoreció más a Independiente Rivadavia por su estilo de juego más directo. River buscó juntar pases pero le resultó difícil hacerlo.
Villa fue uno de los que mejor interpretó el momento: con sus chispazos complicó al fondo de River y obligó a Portillo a salir a cruzar a los costados para hacer relevos y a Martínez Quarta a estar muy atento.
Borja estaba en la cancha desde el inicio del segundo tiempo pero no pesaba. Gallardo volvió a mover el banco con piernas más frescas y metió a Meza y a Jaime (metió un planchazo que con VAR hubiera sido roja), por Juanfer y a Nacho. El pibe, por la izquierda, generó desequilibrio pero Colidio terminó mal varias jugadas. Lo tuvo Rivero con un cabezazo y dio en el travesaño. Y hubo otro de Galoppo en el descuento que sacó Centurión.
La larga noche cordobesa terminó en los penales. Y ahí River sucumbió de nuevo en un mano a mano. Se quedó sin la posibilidad de un título y su clasificación a la Copa Libertadores 2026 está en riesgo.
