
Mientras las pantallas financieras reflejaban un «día negro« con el riesgo país perforando los 800 puntos y el dólar oficial marcando un récord de $1.565, Javier Milei decidió aislarse de la urgencia económica. El Presidente subió este lunes al escenario de la Iglesia Visión de Futuro para recibir el premio «Gratitud» de la Coalición Latina por Israel, donde transformó la velada en una tribuna encendida para defender a rajatabla su política exterior.
Durante la «Noche de Celebración por Israel», el primer guiño del jefe de Estado voló directo hacia Medio Oriente. Milei aprovechó los micrófonos para felicitar a su «amigo» Benjamín Netanyahu por sus recientes resultados electorales, remarcando que liderar el Estado judío nunca fue tarea sencilla frente al resurgimiento del antisemitismo. «Hoy más que nunca es necesario que Israel consolide un liderazgo fuerte y representativo», remarcó el mandatario ante el auditorio.
Para quienes cuestionan su estrategia diplomática, el líder libertario fue tajante: aclaró que defender a esa nación «no es un capricho personal del Presidente», sino la obligación de sostener un «baluarte» de los valores del mundo libre. En esa línea, recordó que Argentina conoce de cerca el terrorismo por los atentados a la Embajada y la AMIA, que dejaron 114 muertos, y celebró que la Justicia nacional hoy apunte contra la responsabilidad de Irán y Hezbollah en ambas masacres.
Fiel a su estilo confrontativo, su discurso incluyó un duro ataque ideológico. Milei acusó a la «izquierda internacional» de allanarle el terreno a las organizaciones terroristas y denunció la profunda hipocresía global. Según su lectura, existe un doble estándar evidente: se quejó de que cuando el Estado judío lucha por su supervivencia, el mundo pide sanciones y embargos, pero cuando los terroristas bloquean las vías navegables, los medios siguen apuntando contra Israel.
El cierre de su intervención sobre el conflicto internacional llegó con una máxima que resume la doctrina de la Casa Rosada. Tras insistir en que cada medida de su Gobierno parte de la justicia, el respeto por la vida y la propiedad privada (valores que prometió defender de enemigos internos y externos(, el Presidente lanzó una advertencia definitiva: «El precio de la libertad es la eterna vigilancia. Quienes se meten con Israel, se meten con todo Occidente».
El guiño al Vaticano
Más allá del férreo respaldo a la política de Medio Oriente, el atril también le sirvió al mandatario para abordar otro de los grandes hitos religiosos y diplomáticos que marcan el calendario oficial: la próxima llegada del papa León XIV a la Argentina.
Frente al público que se congregó en la ciudad, Milei le otorgó un peso fundamental a la gira del Sumo Pontífice. Lejos de tratarlo como un mero formalismo de Estado, el Presidente aseguró que este acontecimiento histórico «servirá para reforzar nuestro compromiso con los valores judeocristianos», la brújula sobre la que el oficialismo pretende sostener su modelo de país.
De este modo, logró enlazar el combate contra el antisemitismo con el inminente desembarco papal, trazando un hilo basado en las convicciones espirituales compartidas. Esa visita, remató Milei, «habla de la importancia de la fe en nuestro presente», dejando en claro que para su gestión la batalla cultural y geopolítica es, en el fondo, una cuestión de creencias innegociables. (Perfil)
