“El profesionalismo médico sostenido por trabajadores de una entrega admirable”.
Hay momentos en la vida donde la vulnerabilidad nos toca la puerta de imprevisto. Una caída apuró los relojes, y lo que comenzó como una fractura de cadera derecha se transformó, rápidamente, en una profunda lección de solidaridad, gestión y amor al prójimo. Hoy, tras una exitosa operación quirúrgica y cruzando el umbral de mi hogar para comenzar una progresiva recuperación, no puedo más que mirar hacia atrás conmovida y profundamente agradecida.

El profesionalismo médico sostenido por trabajadores de una entrega admirable.
El paso por el hospital me permitió vivenciar en primera persona la excelencia de la salud pública formoseña. El profesionalismo médico, la tecnología de punta y el trato profundamente humanizado que recibí confirman que nuestra provincia no se detiene. El cuidado integral de la salud es un derecho palpable, sostenido por trabajadores de una entrega admirable.
Esta experiencia, lejos de apartarme de mis pasiones, me llena de una fuerza renovada. Deseo confirmarles a mis colegas, alumnos y a toda la comunidad que continuaré aportando activamente al Modelo Formoseño. Hoy más que nunca, reafirmo mi compromiso con su faz de excelencia educativa, humana y cooperativa. La educación, la cooperación y, la ayuda mutua son las herramientas más poderosas para seguir transformando nuestra realidad.
Regreso a casa con la certeza de que nadie se salva solo y con las convicciones intactas. Hay mucha siembra por delante en las aulas y en la vida comunitaria, y allí me encontrarán siempre, lista para seguir construyendo la Formosa que soñamos.
¡Muchas gracias a todos por sus oraciones, sus mensajes y su afecto constante!
Ana María Ramírez Zarza