El caso salió a la luz el pasado sábado, cuando dos albañiles que realizaban trabajos de refacción en un edificio de calle Buenos Aires al 300 percibieron un fuerte olor proveniente de una puerta que había sido sellada.
La conexión con Grasso
Según el encargado de la obra, los albañiles fueron contratados por Javier Grasso, hermano del expolicía, para realizar reparaciones en el departamento. Aunque Horacio Grasso no se encontraba en el lugar al momento del hallazgo —ya que había sido reincorporado al penal de Bouwer días antes por violar condiciones de su prisión domiciliaria con monitoreo electrónico—, la Justicia intenta determinar si tenía conocimiento del cuerpo oculto en su vivienda.
Las primeras pericias forenses arrojaron como resultado que el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, lo que impidió hasta ahora identificar el sexo o la edad. Por el tamaño, los investigadores sospechan que podría tratarse de una mujer, pero ese dato aún no fue corroborado oficialmente.
Además, se estima que el cadáver llevaría al menos dos años oculto, aunque se esperan los resultados precisos del análisis forense para determinar la fecha de muerte y compararla con registros de personas desaparecidas, tanto en Córdoba como en otras provincias.
Por el momento, Grasso no fue imputado en esta nueva causa, aunque su situación procesal está siendo evaluada por la Fiscalía de Instrucción de Distrito N° 1, a cargo de María Celeste Blasco, actualmente subrogada por la fiscal Florencia Espósito debido a la feria judicial.