“El desarme político del que hablo, alude a la falta de pensamiento crítico, donde los militantes y peor aún, el pueblo, pierden la capacidad de analizar la realidad política”

“Confronto totalmente la idea central de algunos desprevenidos sobre que la ausencia de formación sistemática obedece a los cambios de época, sin embargo, afirmo con toda convicción que ese cambio sin formación intelectual no es para nada neutral, sino una involución, un desarme político”, ilustró.
El desarme político.
Agregó Yorg que “El desarme político del que hablo, alude a la falta de pensamiento crítico, donde los militantes y peor aún, el pueblo, pierden la capacidad de analizar la realidad política, aceptando consignas simples, mediocres y eslóganes emocionales”.
“Así también-insistió- el desarme intelectual implica la pérdida de herramientas conceptuales y procedimentales de análisis para comprender los problemas, proponer soluciones y defender posturas. Sin teoría, sin estrategia, sin táctica, la conducción política se vuelve errática o ineficaz para los auténticos intereses del pueblo”.
“De todo ello resulta el peligro a la apatía política y el cinismo generalizados que afrontan los pueblos”.
“Entonces, tengamos en cuenta que la acción precede a la conciencia. El hartazgo popular, aunque caótico y agotador al principio, es la materia prima que, eventualmente, puede canalizarse hacia un mundo cooperativo, impulsado por la pura fuerza de la supervivencia”, cerró José Yorg.
