EL MEJOR HOMENAJE

La formoseña Gladys Florenciañi fue destacada como “Maestra Ilustre” por el Ministerio de Cultura y Educación

En la jornada de este miércoles recibió la distinción, representando de esta manera a todos los docentes de la provincia, y en particular a quienes desarrollan esta actividad en Contexto de Encierro, camino que ella transita desde hace 12 años.
miércoles, 11 de septiembre de 2019 · 23:19

 

Florenciañi tiene 32 años de antigüedad en la docencia. Desarrolló la actividad en mayor parte en escuelas primarias. Pasó por las aulas de la Escuela Nº 379 del barrio Eva Perón, la Nº 501 del barrio Venezuela, la Nº 3 de la zona centro. Un hecho al que ella misma define como fortuito y desgraciado para su familia la llevo a trabajar en la Unidad Penitenciaria Provincial Nº 1, ex Alcaidía de Varones, lugar en el que surgen sus inicios en educación en contexto de encierro hace ya más de una década.

 

Toda una vida dedicada a la educación y  a la enseñanza.

 

Ella, quien en esta jornada recibió este reconocimiento, no ha perdido la esencia, la humildad, y asegura que la llevó a este lugar entender a la educación, al trabajo, como un acto de amor hacia las otras personas, porque considera que desde el egoísmo nada puede surgir.

 

“Uno debe trabajar con amor hacia el ser humano, sobre todo en el contexto en que estoy en este momento y que me trajo a este lugar, a este espacio impensado realmente. La distinción de maestra ilustre para mí es un lujo, nunca pensé que sucedería. Desde mi lugar siempre entendí este trabajo como un acto solidario, de entrega hacia este lugar. Jamás hubiera imaginado ni buscado  una distinción de estas características, pero estoy muy orgullosa de representar de la mejor manera  a la provincia. Realmente el trabajo docente es entrega y amor hacia el otro, sino hay que elegir otra cosa, así de fácil”.

“Lamentablemente tenemos una idea equivocada de lo que es la educación para las personas privadas de su libertad, porque  pensamos que son personas que no nos pertenecen, y en realidad nos pertenecen  porque salen de nuestras familias, son nuestros vecinos, nuestros hijos, están con nosotros  conviviendo  frecuentemente, y es la sociedad la que muchas veces no les da la oportunidad  de saber que les pasa que llegan a ese contexto donde directamente están aislados. Gracias a las políticas educativas de inclusión, que piensa también en ellos hace años llegue a este lugar. Debemos ser conscientes de que una de las herramientas  indispensables para pensar  un poquitito en la recuperación  de estas personas privadas de su libertad es la educación. Nosotros hemos descubierto en este lugar que hay un alto porcentaje de personas  que son analfabetas, que muchas veces sabe leer y escribir, pero son analfabetos tecnológicos. Dentro  del penal nuestra función es hacer esta tarea, este trabajo. Yo veo en estos alumnos a las personas, no a sus causas” se explayaba la docente con un sentimiento que traspasa las mismas palabras para convertirse en algo palpable inclusive para quien lee sus conceptos.

Encontrarse con historias de personas que superaron el encierro, que se reinsertaron a la sociedad, que inclusive culminaron sus estudios y se afianzaron en una carrera asegura Gladys  justifica su  lugar en ese espacio. Es  en definitiva la esperanza que tiene cada docente en el ser humano, en que se puede cambiar.

“A mí me toca escuchar historias de jóvenes que pasaron  cosas terribles y encuentro muchas veces  la explicación  de sus actos. Lo mismo le pasaría a la  sociedad a partir de poder escucharlos, darles el poder de la palabra, prestarles un oído. Muchas personas no lo  entienden, pero para mí es un gusto escuchar las historias. En ese lugar aparte de que enseño aprendo también cada día”

“Cuando comencé en la docencia lo hice  por necesidad, pero fui abrazando la profesión y ahí se desarrolló la vocación. Puedo asegurar a los nuevos maestros que quizás no  van  a tener el mismo amor  desde el principio pero si les puedo asegurar que va a ir creciendo   en la carrera como me paso a mí, a tal punto de que pienso que no hubiera hecho otra cosa, porque es lo que me gusta,  es lo que me apasiona. Por eso el mensaje a los jóvenes  es que inicien sus actividades, mas allá  de la profesión que elijan, con amor, pensando siempre en que granito  de arena pueden aportar a este mundo, buscar  el destino, siempre con la meta puesta en servir al otro , no en esperar ser servido , servir. Ese es mi mensaje. Y a  los maestros adultos, los que  ya estamos saliendo del sistema les pido que seamos más generosos, porque  veo mucho egoísmo en la docencia, la gente grande no quiere enseñar lo que sabe. Como si fuéramos eternos  y lloro cuando lo digo,  porque más de una vez me paso eso, lo padecí y sé que sigue sucediendo. Entonces es ese también un mensaje, que hagamos un mea culpa, que miremos como actuamos y que seamos solidarios con quienes vienen, no a ocupar nuestro lugar sino a continuar con esta tarea”

En sus palabras se denota el espíritu solidario de Gladys, su esencia, la buena madera, el enorme sentimiento de amor al prójimo.

Más allá de todo, la docente agradece a Dios,  al universo gracias, a ese ser superior que la puso en este lugar. Resalto la calidad de las personas hermosas con las que se cruzó. Docentes de todo el  país, que como ella, también fueron distinguidos.

“Esto es lo que más  esperanza me da  de que se pueden hacer muchísimas cosas. En una tarde conocí una  cantidad de experiencias,  de personas  a las  que les gusta la docencia, que les gusta enseñar, que son  generosos. Y entiendo que estamos en el camino correcto. Tenemos que seguir buscando personas así  y ayudarlos, acompañarlos. Los docentes sentimos, no somos de fierro, en esta sociedad  que está  un poco cruel, aprender a ser más solidarios, y como dice nuestro congreso  pedagógico, hacer mucho caso a las  emociones de las personas”.

“Quiero, finalmente, agradecer a las personas que todos los dias dejan algo de sí. El docente siente el peso de ser educadores,  pero aun así sigue adelante. Escucha a los niños, a los  adolescentes, a los jóvenes. Hoy ellos están con muchos problemas. Nosotros  después en la cárcel vemos  los resultados de lo que no se hizo afuera de los muros. Es nuestra responsabilidad como docentes, como padres, como sociedad orientar, acompañar, escuchar y por sobre todo brindarles siempre una oportunidad de que los errores que cometieron, lo que los llevo a ese lugar, se cambie por un futuro mejor” sostenía a este medio emocionada.

El reconocimiento en  Gladys, un homenaje a todos los que desde la docencia cambian día a día, paso a paso, con amor y compromiso el mundo.

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